Pues pasa que metemos a un niño con material para dibujar en la caja, la cerramos, la pateamos para darle de vueltas de modo que cuando la abramos y saquemos al niño, este haya dejado varios dibujos en las paredes internas de la caja. El procedimiento se repite varias veces, en el caso de esta pieza unas veintidos, con distintos niños. Lo que nos interesa es parodiar la ética en la postproducción, mediante un mecanismo de no producir, sino más bien el de decidir. Tomando de otros lo "ya hecho" para recombinarlo, valiéndonos de la acumulación del talento de otros. El resultado es una serie de técnicas mediocres surgidas de la precariedad contemporánea devenidas Niño en Caja, virtuosismo puro como diría Negri según Macías. La manera de trabajar de Metapong se basa en las relaciones interpersonales que se ejercen entre sus integrantes (Leonardo Marz e Isaac Muñoz), así como las relaciones que establecen con el resto de su entorno. De modo que la obra se presenta como un conjunto de relaciones procesuales, teniendo como resultado piezas intersubjetivas en donde el objeto desaparece como finalidad en sí mismo para volverse simplemente un soporte. Es decir, trabajan implementando una serie de tácticas que generan confusiones epistemológicas, casi siempre apropiándose de discursos ya hechos, lo que se puede entender como postproducción.

niño en caja

metalab de metapong